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martes, 21 de marzo de 2017

Reseña del tercer volumen en el blog "Historias del Tren"

Con motivo de la publicación del tercer volumen de la colección "Los tranvías de vapor en España", mi amigo y reconocido investigador ferroviario Juanjo Olaizola ha dedicado recientemente una entrada en su blog Historias del Tren a dicho libro.



Reproducimos a continuación parte de sus palabras, que agradecemos profundamente y que es todo un honor recibir. ¡Muchas gracias, Juanjo!

Con el rigor habitual en los trabajos de Joan Alberich, el libro desgrana los orígenes de todas y cada una de las trece explotaciones de tranvías de vapor dispersas por el Norte peninsular, analiza su historia y describe con detalle su parque de material móvil, sobre todo el de sus interesantes y variadas locomotoras de vapor. [...] En definitiva, como los dos volúmenes anteriores, el nuevo trabajo de Joan Alberich, editado una vez más por MAF Editor, es una obra muy recomendable, que no debe faltar en las bibliotecas de todos los aficionados a los tranvías y a la tracción vapor, en la que el lector podrá encontrar completa respuesta a todas las cuestiones que puede plantear un aspecto tan poco estudiado, hasta el momento, sobre los tranvías de nuestro país. Solo queda esperar que, en breve, el autor complete su obra con los volúmenes que prevé dedicar a los tranvías del Este peninsular y a las explotaciones insulares en Baleares y Canarias.

Igualmente, el pasado jueves 16 de marzo se realizo la presentación de dicho libro en el Museo del Ferrocarril de Asturias, con una notable asistencia de público.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Tercer volumen de la colección ya a la venta

Como aunciábamos en entradas anteriores, desde hoy mismo se encuentra a la venta el libro Los Tranvías de vapor del Norte de España.




Este tercer volumen de la colección «Los tranvías de vapor en España» repasa las líneas que existieron en el Norte de España, en el territorio que comprende las actuales comunidades autónomas de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y Navarra. 



Lejos de formar una verdadera red, la quincena de líneas analizadas nacieron con el fin de dar respuestas a lógicas y necesidades locales, como era la de conectar algunos centros urbanos con polos turísticos cercanos (como el caso de los dos tranvías de Santander al Sardinero o del tranvía de Avilés a Salinas), zonas mineras (como la mayoría de los tranvías asturianos) o instalaciones portuarias (en el caso del tranvía de Pontevedra a Marín) o acercar poblaciones a la red principal de ferrocarriles (caso del efímero tranvía de Sodupe a Arciniega). En consecuencia, mientras algunos tranvías estaban especializados en el transporte de viajeros, otros, especialmente en los existentes en las cuencas mineras asturianas, el transporte de mercancías en general ―y de carbón en particular― era el principal tráfico de la línea.



Como en los otros dos volúmenes publicados de la colección, la obra repasa con profusión de datos, planos, fotografías, anécdotas, etc., la singular historia de este conjunto de líneas. En esta ocasión, se ha contado con la participación de Pedro Pintado en la elaboración de los planos que ilustran la obra y la aportación documental de los Museos del Ferrocarril de Asturias y del País Vasco.


De acuerdo con el plan editorial previsto, la colección se completará con dos volúmenes más, ya en preparación: el cuarto versará sobre los tranvías del Este de España (Comunidad Valenciana, Murcia y Catalunya), mientras que en quinto y último se analizarán las líneas existentes en las Islas Baleares y Canarias e incluirá un anexo sobre los tranvías de vapor en Portugal.

El precio de venta es de 38 euros y se podrá encontrar en las principales librerías y tiendas especializadas del país, así como en la web del editor: http://www.mafeditor.com/ficha.php?id=1611. 

viernes, 7 de octubre de 2016

Primeras pruebas de maquetación del volumen III

No nos resistimos a publicar los resultados de las primeras pruebas de maquetación (homemade que dirían los ingleses, excepto la portada, obra de Sergi Álvarez) del tercer volumen de la colección, incluida la portada y la contraportada. El diseño sigue el mismo estilo con que los dos volúmenes interiores, aunque en esta ocasión se quiere dar, si cabe, mayor protagonismo a la parte fotográfica y cartográfica, con la inclusión de los excelentes planos realizados por Pedro Pintado, verdadero especialista en la materia.

Se trata de un proceso lento y laborioso (a la par que gratificante) que esperemos que esté terminado en un par de meses... La paginación que aparece en el índice es provisional, basada únicamente en el documento de word que sirve de base para la maquetación.

¡Cualquer comentario o sugerencia seran bienvenidos!



















jueves, 19 de mayo de 2016

Tercer volumen de la colección prácticamente acabado

Tras haber finalizado las dos tareas relacionadas con lo ferroviario que nos han ocupado en los últimos meses (la publicación del libro Elmetro Transversal de Barcelona, 1926-2016 y el cierre del número 18 de la Revista de Historia Ferroviaria, de aparición inminente) se han reprendido los trabajos de redacción del tercer volumen de la colección de Los Tranvías de vapor en España, dedicado, como sabemos, a las líneas existentes en Euskadi, Navarra, Cantabria, Asturias y Galicia.

A este hecho ha contribuido igualmente el envío de la documentación por parte del siempre eficiente (aunque no especialmente rápido) Archivo General de la Administración, que ha de permitir completar los dos apartados que hasta ahora resultaban incompletos —por un lado, el tranvía de Mieres, asociado a la explotación de las minas de Peñón, y, por el otro, el prácticamente desconocido tranvía de Sotón a Sotrondio y Sierra Bullones, en su día integrado en la línea general de la Sociedad Metalúrgica Duro Felguera (SMDF)— así como completar cartográfica y documentalmente el tranvía de vapor de Santullano a Cabañaquinta y su ramal a la mina Desquite de Moreda.Por todo ello, y si ningún contratiempo lo impide, el texto definitivo y revisado del libro estará listo antes de verano, de modo que, si las previsiones se cumplen, el tercer volumen podría estar a la venta este mismo año 2016, tres años y medio después del segundo tomo.

Como en los dos volúmenes ya publicados, se mantendrá el mismo criterio estético. basado en el formato a la italiana (21 x 28 cm), y una combinación lo más equilibrada posible entre el texto y las imágenes. muchas de ellas inéditas hasta el momento. A la espera de la maquetación definitiva, el nuevo volumen superará el número de páginas de los dos anteriores (fruto, en parte, del mayor ámbito geográfico estudiado) y se puede situar alrededor de las 350 páginas.



Portada del expediente relativo a la concesión del tranvía de Sotón a Sierra Bullones, iniciado en 1884. 
Fuente: AGA, Fondo Obras Públicas, caja 25/28629



 Plano de la variación del trazado del tranvía de Sierra Bullones a Sotrondio, solicitada en 1900. 
Fuente: AGA, Fondo Obras Públicas, caja 25/28751


Extracto del expediente del tranvía de Mieres a la estación del Norte. Como puede leerse, en 1957 la empresa Tres Amigos S. A. «ha resuelto sustituir por camiones el ferrocarril minero que atraviesa las calles de la villa de Mieres [...] y solicita autorización para levantar la vía del referido tranvía». 
Fuente: AGA, Fondo Obras Públicas, caja 25/28629.

Sección transversal del tranvía de Santullano a Cabañaquinta, con la disposición de la vía en uno de los márgenes de la carretera. 
Fuente: AGA, Fondo Obras Públicas, caja 24/09900.

Plano general de uno de los dos proyectos de tranvía para el servicio de la mina Desquite. 
Fuente: AGA, Fondo Obras Públicas, caja 24/10775.




viernes, 27 de febrero de 2015

La conexión catalana de un tranvía de vapor asturiano

¿Quién me iba a decir que cerca de mi domicilio, en Vilanova i la Geltrú (ciudad ferroviaria donde las haya), hay un elemento que nos conecta directamente con un tranvía de vapor que existió en Asturias?
En efecto, quienes habitualmente nos desplazamos desde la comarca del Garraf a la ciudad de Barcelona mediante la línea R-2 de Rodalies de Catalunya, observamos con cierta admiración la imponente estructura de la fábrica de cemento situada en Vallcarca, en el término municipal de Sitges, y su abandonada estación de ferrocarril, entre esta última localidad y el apeadero de Garraf.
Cementos Fradera y la fábrica de Vallcarca
El origen de dicha fábrica se remonta al año 1896, cuando Mariano Carlos Butsems Just y Josep Fradera Camps fundaron la empresa M. de C. Butsems & Fradera dedicada a la fabricación de cemento y productos derivados.
Para llevar a cabo esta tarea, la empresa inaugura el 21 de mayo de 1903 una fábrica de fabricación de cemento en Vallcarca, a unos treinta kilómetros al sur de Barcelona. La localización vino determinada por la excelente calidad de la piedra extraída del macizo del Garraf, así como la buena comunicación con la capital catalana a través de la carretera de Barcelona a Santa Creu de Calafell y, sobretodo, del ferrocarril de MZA entre Barcelona y Vilanova i la Geltrú (inaugurada en 1881 por la Compañía de los Ferrocarriles de Valls a Vilanova i la Geltrú y Barcelona, más conocida por sus siglas VVB). Por este motivo, el 5 de febrero de 1903, tres meses antes de la inauguración de la fábrica, se abrió al servicio la estación de Vallcarca, situada a pie mismo de la fábrica, y que contó con un pequeño ramal de acceso a ésta, algunas vías de apartadero y muelles cubiertos para la carga y descarga de mercancías. El sistema de transportes se completaba con una pequeña red de servicio interna, por el que al parecer circularon algunas locomotoras de vapor primero, y de combustión interna después y, a partir de 1924, con la inauguración de una dársena marítima propia.
Magnífica vista de la fábrica de Vallcarca de Cementos Fradera poco después de su inauguración. El edificio que aparece a la izquierda de la inagen corresponde a la estación de ferrocarril. Fuente: Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya

La disposición de la fábrica, al lado del mar, siguió el modelo de la época en forma de colonia industrial, que prometía una vida autosuficiente, al contar con una colonia residencial construida en dos fases, además de mercado, escuela, dispensario médico, teatro-cine, campo de fútbol, iglesia (construida después de la Guerra Civil), gimnasio, cuartel de la guardia civil, mercadillo los domingos, pista de baile y sociedad recreativa.
Sin embargo, debido a la necesidad de ampliar las instalaciones de la fábrica, la colonia obrera fue progresivamente abandonada a partir de la década de los años setenta, lo que redujo considerablemente el número de pasajeros que hacían uso de la estación del ferrocarril, motivo que unido al empleo masivo del transporte por carretera, motivó el cierre de dicha estación el 29 de mayo de 1994. Actualmente el edificio de viajeros y los andenes se conservan totalmente abandonados y cubiertos de una gruesa capa de polvo de cemento.

Interesantísima vista dérea de la fábrica, con la colonia obrera en primer término. Se parecia perfectamente el trazado del ferrocarril entre dos tuneles, las vías de apartadero de la estación y el serpeante rcorrido de la carretera, paralela al mar. Fuente: Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya
Volviendo a la historia de la empresa, Cementos Fradera se fusionó en 1973 con Cementos y Cales Freixa, que poseía una fábrica en la localidad de Santa Margarida i Els Monjos (Barcelona), creada en 1902, para dar lugar a la empresa Uniland, en la actualidad pertenece al grupo Portland Valderrivas, filial de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) desde 2006, con fábricas en Argentina, Uruguay y Túnez.
Por su lado, la fábrica de Vallcarca cesó su actividad en el mes de septiembre de 2012, en el marco de un plan de cierres de varias fábricas de la empresa debido al descenso en el consumo de cemento derivado de la crisis económica e inmobiliaria.
El tranvía de Pola de Laviana a Rioseco
La conexión tranviaria a la que nos referíamos en el título de la entrada se debe al hecho que Cementos Fradera fue la propietaria, desde el año 1927 y hasta su clausura en 1968, del tranvía de vapor de Pola de Laviana a Rioseco, en el asturiano valle del Nalón.
Dicho tranvía, conocido popularmente como «La Campurra», había sido solicitado en 1915 por el industrial local Cándido Blanco Varela (1878-1945), que perseguía acercar la producción de sus minas (la «Fernandina», «Vega la Muela», «Bella», «Discreta», «El Puente», «Recatada» y «Otro desengaño» entre otras), situadas en el concejo de Laviana, con la estación terminal del ferrocarril del Langreo. Su longitud total era de 11,8 km, tendidos con un ancho de vía de 650 mm, característico de los ferrocarriles mineros del valle del Nalón.
El tranvía fue explotado inicialmente con tracción a sangre, pero cuatro años más tarde, en 1919, su propietario solicitó, y le fue concedido, el cambio de tracción con el uso de locomotoras de vapor. El nuevo sistema de tracción se inauguró el 15 de agosto de 1921, al mismo tiempo que se decretaba que el tranvía debía prestar servicio público de viajeros.
Tras un fallido intento en 1925 de prolongar el tranvía hasta el vecino concejo de Caso, la línea fue adquirida, como hemos comentado, por Cementos Fradera, con el fin de abastecer de carbón su planta de Vallcarca. Así, el mineral extraído en las minas asturianas era transportado por el ferrocarril del Langreo hasta el puerto del Musel donde era transbordado a los buques LUIS CASO COBOS e INDAUCHU de la compañía con destino a la planta catalana.
La empresa cementera designó como apoderado suyo en Laviana a Miguel Álvarez González y, laboralmente, el cambio en las riendas empresariales supuso para los antiguos trabajadores un recorte de sus jornales y de parte de las ventajas que disfrutaban con el dueño precedente. Por otra parte, aunque el tranvía se adscribía administrativamente a la compañía cementera, lo cierto es que éste va a gozar de una relativa autonomía, pues, por ejemplo, su contabilidad se realizaba de modo independiente al del resto de actividades de la empresa.
Últimos años de la Campurra, con una de las locomotoras Linke Hofmann que inauguraron la tración a vapor en 1921 al frente de un tren formado por un único y desvencijado coche de viajeros. Fuente: Memoria Digital de Asturias
Cementos Fradera tenía instalados sus talleres en la margen derecha de la avenida Palacio Valdés, en Pola de Laviana, y poseía tres grupos de explotación en el concejo: uno en la capital, otro en Ribota y un tercero en Tolivia. Para dar servicio a estos grupos mineros, se solicitaron y construyeron sendos ramales mineros desde el punto llamado La Curuxera, en el P. K. 3,4 desde Pola de Laviana y muy cercano a Puente de Arco, donde se establecieron los talleres y depósitos de la línea, hasta Tolivia, por un lado (6,5 km aproximadamente), y Ribota, por el otro.
La explotación del tranvía se realizó hasta el 30 de octubre de 1968, cuando la linea fue clausurada, a causa del descenso en el tráfico de carbón a causa del agotamiento de las minas y no poder sobrevivir únicamente con el tráfico de viajeros, que ya usaban otros medios más cómodos, rápidos y asequibles como el autobús.
Otra vista del tranvía de vapor, circulando por la calle principal de Pola de Laviana. Fuente: Memoria Digital de Asturias
Las locomotoras de vapor VALLCARCA
Entre las locomotoras usadas en el tranvía de vapor de Pola de Laviana a Rioseco, hay dos que merecen especial atención en esta entrada, construidas por la casa francesa Decauville.
El origen de la empresa Société des Etablissements Decauville Aîné se remiten a la década de 1870, cuando Armand-Louis-Victor Decauville y su hijo Paul Decauville crean una sociedad dedicada inicialmente a la producción de remolacha. Sin embargo, debido a la necesidad de recolectar y transportar dicho tubérculo, Paul Decauville ideó en 1875 un sistema de construcción de ferrocarriles portátiles a partir de la fabricación de tramos de vía que incorporaban tanto el carril como las traviesas, ambos metálicos, y para un ancho de vía de 600 mm. Debido a su economía y su flexibilidad, al poderse desmontar y transportar fácilmente según las necesidades del momento, dicho sistema de ferrocarriles adquirió fama mundial y fue profusamente usado en obras públicas, explotaciones agrícolas y mineras y, especialmente durante la Primera Guerra Mundial, con fines militares. El intento posterior de Decauville de diversificar su producción mediante la construcción de automóviles no dio el resultado esperado.
Desconocemos la fecha de construcción de las unidades suministradas al tranvía de Rioseco, aunque sí conocemos sus números de fábrica: 1.070 y 1.107. Aunque algunas fuentes apuntan que el año de fabricación de ambas unidades podría ser 1929 y 1930 respectivamente, no parece que esta afirmación sea cierta teniendo en cuenta que las dos unidades suministradas al ferrocarril de las minas del Peñón tenían asignados los números de fábrica 1742 y 1744 ―posteriores, pues, a los de las locomotoras de Rioseco― y su año de construcción fue 1919.
Las locomotoras asturianas, de rodaje 020T como el resto de locomotora de la Campurra, llevaron los nombres y números VALLCARCA 1 y VALLCARCA 2, lo que sugiere que pudieron haber sido utilizadas anteriormente en la planta de Vallcarca. Como hemos indicado, la fábrica contó con una red de transporte interna, aunque es poco probable que estuviera construida con el curioso ancho de 650 mm propio de los ferrocarriles mineros del valle del Nalón, por lo que es más que probable que su entrevía original debió ser modificada.

Cualquier información al respecto será muy bienvenida.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Tercer volumen de la colección en preparación

Actualizamos el blog para informar del estado de preparación del que será el tercer volumen de la colección, dedicado en esta ocasión a Los tranvías del norte peninsular español.

Su fecha de publicación está prevista para el próximo año 2015, aunque muy probablemente no se podrá mantener la cadencia de dos años establecida entre el primer y el segundo volumen (publicados respectivamente los meses de abril de 2011 y 2013). Varios son los motivos que impiden este hecho: en primer lugar, la cada vez más difícil compaginación de las vidas laboral, familiar (¡la familia ha crecido desde la publicación del primer volumen!) y «ferroviaria», por lo que el tiempo para la investigación sobre tranvías escasea, de modo que se convierte en una carrera contrarreloj (en detrimento de las horas de sueño); en segundo lugar, la realización de forma paralela de otros trabajos de temática ferroviaria (durante el presente 2014 se han publicado sendos trabajos «por encargo» sobre las locomotoras Rogers de la compañía del ferrocarril de Valls a Vilanova y Barcelona y otro sobre la historia del ferrocarril en la ciudad de Barcelona); y, finalmente, en tercer lugar, la propia magnitud de este tercer volumen.

En efecto, mientras los dos primeros volúmenes de la serie estaban dedicados, respectivamente, a los tranvías de vapor que existieron en las ciudades de Barcelona y de Madrid, en esta ocasión el ámbito geográfico es mucho mayor, con la descripción de las líneas ―y de los proyectos no realizados― construidas en el territorio de las actuales comunidades autónomas de Navarra, País Vasco, Asturias, Cantabria y Galicia.

El tranvía del Pombo, de Santander al Sardinero 

 
Se trata de un conjunto de una docena larga de líneas que presentan una serie de peculiaridades. En primer lugar, se trata de una red inconexa, que responde a lógicas y necesidades locales: dar servicio a una demanda de transporte ―de viajeros o de mercancías― concreta, como era la de conectar algunos centros urbanos con polos turísticos cercanos (como el caso de los dos tranvías de Santander al Sardinero o del tranvía de Avilés a Salinas), zonas mineras (como la mayoría de tranvías asturianos) o portuarios (en el caso del tranvía de Pontevedra a Marín) o acercar poblaciones a la red principal de ferrocarriles (caso del efímero tranvía de Sodupe a Arciniega). Únicamente los proyectos no realizados de la Compañía General de Tranvías de Navarra tenían una visión de conjunto del territorio a servir.

En segundo lugar, y como se puede deducir de lo que se acaba de comentar, algunos tranvías estaban especializados en el transporte de viajeros, mientras que en otros, especialmente en los existentes en las cuencas mineras asturianas, el transporte de mercancías en general ―y de carbón en particular― era el principal tráfico de la línea. Este hecho contrasta claramente con las redes de carácter urbano tratadas en los dos primeros volúmenes de la obra, pues únicamente la Compañía Madrileña de Urbanización se propuso, sin demasiado éxito efectivo, el transporte de mercancías en su red de la Ciudad Lineal.

Y es precisamente este carácter no urbano de la mayoría de las líneas la tercera característica de los tranvías de que tratamos en este tercer volumen: no se trata, en general, de redes urbanas establecidas en las principales ciudades de la región ―ni La Coruña, ni Bilbao, ni Gijón ni Oviedo ni Pamplona contaron con tranvías explotados con tracción a vapor, siendo la excepción a este hecho la ciudad de Santander, única ciudad donde este tipo de tracción mecánica tuvo una presencia importante―, sino que en la mayoría de los casos se trata de pequeñas líneas situadas en regiones poco urbanizadas, en entornos rurales o mineros.

El entrañable tranvía de Arriondas a Covadonga
 

Por todo ello, el criterio básico utilizado a la hora de ordenar la descripción de cada una de las líneas ha sido el geográfico. Así, la obra se divide en cinco grandes partes, que describen, respectivamente, las líneas existentes en Cantabria (con tres líneas centradas en la ciudad de Santander), Euskadi (donde únicamente existió la pequeña y efímera línea de Sodupe a Arceniega anteriormente citada, además de las pruebas fallidas de locomotoras de vapor en la red urbana de Bilbao), Navarra (con un ambicioso proyecto de red, no realizado), Galicia (con la presencia del tranvía de Pontevedra a Marín) y Asturias (con un conjunto de líneas dispersas con fines mineros en la mayoría de los casos). El índice provisional ―sujeto a modificaciones, pues― de la obra es el siguiente:
 
  • Prólogo
  • Presentación
  • Parte I: Cantabria
    • El primer tranvía de Santander al Sardinero (de la costa o de Gandarillas)
    • El tranvía urbano de Santander
    • El segundo tranvía de Santander al Sardinero (del túnel o de Pombo)
    • El proyecto no realizado de tranvía de Gama a Santoña
  • Parte II: Euskadi
    • El tranvía de Sodupe a Arciniega
    • Las pruebas infructuosas de locomotoras de vapor en los tranvías de Bilbao
  • Parte III: Navarra
    • Los proyectos de la Sociedad General de Tranvías de Navarra
  • Parte IV: Galicia
    • El tranvía de Pontevedra a Marín
  • Parte V: Asturias
    • El tranvía de vapor del litoral asturiano, de Avilés a Salinas
    • El tranvía de Arriondas a Covadonga
    • El tranvía de Ribadesella a Llovio
    • El tranvía de Mieres y el tren de Peñón
    • El tranvía de Santullano a Cabañaquinta
    • El tranvía de Pola de Laviana a Rioseco
    • El tranvía de Sotrondio a Sierra Bullones
  • Bibliografía y fuentes documentales consultadas
En el momento de redactar estas líneas (noviembre de 2014) una primera versión del texto está completada en un 70% aproximadamente, encontrándome en la actualidad con el redactado del capítulo final dedicado a los tranvías que existieron en Asturias, cuya dimensión, diversidad y complejidad han requerido ―y requieren― una dosis extra de tiempo e investigación (consulta de archivos diversos, comunicaciones personales con un inestimable grupo de colaboradores, etc.).


La Campurra, de Pola de Laviana a Rioseco

Nuevamente, y como en los dos volúmenes anteriores, y aunque en la portada sólo figura el nombre de quien escribe estas líneas, se trata de una obra fruto de la aportación de numerosas personas e instituciones, sin cuya colaboración la investigación realizada presentaría más lagunas de las que, desgraciadamente, aún presenta. Por este motivo, entendemos este trabajo como una obra dinámica, abierta a nuevas aportaciones, sugerencias, comentarios con el fin de mejorarla, siendo uno de los canales de comunicación este blog.

martes, 16 de abril de 2013

El transporte de mercancías en los tranvías de vapor españoles

En una entrada anterior ya hablamos de los excelentes reportajes publicados en el blog Rails i ferradures, dedicado a los primeros años de los tranvías, principalmente en la ciudad de Barcelona.

Hoy volvemos a traer a nuestro espacio una publicación de aquel blog, que ha dedicado una reciente entrada al proyecto de transporte de mercancías en el tranvía de vapor de Barcelona a Badalona. Según leemos, en 1898 la compañía presentó el proyecto para la construcción de un pequeño ramal en la terminal de Barcelona, situada en la calle del Comercio, para la carga y descarga de mercancías. Dicho proyecto fue fuertemente contestado por los vecinos, que preveían las molestias que las operaciones de carga y descargar podían significar en el día a día, por lo que no es seguro que finalmente fuese construido. A pesar de ello, hay constancia que el tranvía de Badalona prestó algún tipo de servicio de mercancías hasta 1902, poco antes de la electrificación completa de la línea.

Tranvía de vapor de Badalona llegando a la terminal barcelonesa, en la calle del Comercio. Foto: colección de Jordi Ibáñez


El transporte de mercancías por los tranvías de vapor en España no fue una cuestión habitual, pero contamos con algunos ejemplos notables en este sentido. Así, podemos distinguir hasta tres tipologías de tranvías:

1. Tranvías cuya misión principal fue el transporte de viajeros, pero que contaron con el transporte de mercancías como negocio complementario, como el caso del tranvía de Badalona que se acaba de comentar. En la gran mayoría de casos se trataba de un servicio de poca importancia, aunque el proyecto más ambicioso en esta línea fue el propugnado por Arturo Soria para la red de tranvías de la Compañía Madrileña de Urbanización de su Ciudad Lineal.

Así, por ejemplo, en 1898 propuso el establecimiento de un servicio combinado con el Tranvía del Norte e incluso se redactó un proyecto de convenio entre ambas empresas.  El objetivo de este convenio era doble: por un lado, lograr que los coches de viajeros de la CMU pudieran llegar hasta la mismísima Puerta del Sol y, por el otro, el establecimiento de un servicio de mercancías entre el centro de Madrid y la Ciudad Lineal durante la noche y las primeras horas de la mañana que hiciera funciones de auténtico mercado ambulante, pues,

En los coches tranvías se venderían durante el trayecto los artículos de primera necesidad que encargasen los vecinos de las casas del tránsito desde los Cuatro Caminos á la Puerta del Sol. [...] Este mercado ambulante además de la utilidad que prestase á ambas Compañías ofrecería á una buena parte del vecindario la comodidad de no tener que enviar la criada á la compra, puesto que el mercado viene á la puerta de casa y que se pueden pedir con anticipación por pedido hecho á un cobrador del tranvía, ó por teléfono, los comestibles y artículos de todo género que los vecinos deseen.[...] Las cestas de ropa empleadas en los colegios de Chamartín serían transportadas por dichos tranvías mixtos hasta la Puerta del Sol y desde este punto á domicilio por un coche especial ó por mandaderos [!].

El citado convenio fue aceptado inicialmente por la empresa belga del tranvía del Norte, pero posteriormente fue informado negativamente hasta que se implantara la tracción eléctrica en la línea de la CMU.

Gravado de una composición del tranvía de Reus a Salou, con dos vagones destinados al servicio de mercancías. Foto: catálogo Falcon. Colección de jordi Ibáñez



    2. Tranvías nacidos explícitamente para el transporte de mercancías. En la mayoría de los casos, se trata de líneas para el transporte de minerales. Entre los casos más destacados encontramos algunos tranvías industriales asturianos, como el llamado tranvía de Mieres, el tranvía de Pola de Laviana a Rioseco o el mismísmo tranvía de Covadonga. 

    Interesantísima imagen del tranvía de Pola de Laviana a Rioseco, con un tren de mercancías remolcado por una de las locomotoras Linke-Hoffmann. Foto: Grupo de Trabajos Ferroviarios

    3. Tranvías de pasajeros reconvertidos a tranvías industriales. Es el caso del tranvía de Madrid a Vallecas y Arganda, localidad ésta última que no nunca alcanzó. Con el paso del tiempo, sobretodo tras su adquisición por la Compañía Madrileña de Urbanización, el tranvía fue especializándose en el transporte del yeso extraído en las numerosas canteras existentes en las proximidades de Arganda y que era descargado en las instalaciones del tranvía en el Puente de Vallecas. Ello explica, en parte, porqué sobrevivió, ya como tranvía industrial, hasta una fecha tan tardía como 1931, sin que nunca fuera electrificado.

    Anuncio de la fábrica de yeo La Invencible, con una composicón del tranvía de Madrid a Arganda saliendo de sus instalaciones.

    miércoles, 18 de julio de 2012

    Poniéndonos un poco al día

    Han pasado ya unas cuantas semanas desde la última actualización del blog, situación motivada en parte por la locura que siempre significa el cierre de un curso universitario y las preparación del siguiente, y más con la que nos está cayendo a los trabajadores de la administración pública. Pero bien, esta es una cuestión que se escapa de la temática de este blog.

    No ha sido tiempo, sin embargo, de falta de actividad en relación a los tranvías de vapor en España, sino que en las últimas semanas las tareas realizadas han sido las siguientes:
    • Presentación de la comunicación Los tranvías de vapor en España: una historia (casi) desconocida al VI Congreso de Historia Ferroviaria que se celebrara el próximo mes de septiembre en Vitoria, concretamente en su segunda sesión, dedicada al "Ferrocarril y ciudad en perspectiva histórica", cuyo responsable es Juanjo Olaizola. Como su título indica,la comunicación tiene como principal objetivo llenar, modestamente, parte de este vacío en la descripción histórica ―forzosamente de manera breve― de las redes tranviarias urbanas e interurbanas explotadas con tracción vapor en España. Entre las primeras destacan las redes de las ciudades de Barcelona, Madrid, Valencia, Palma de Mallorca, Santander ―donde, al parecer, se utilizó por primera vez una locomotora de vapor en un tranvía europeo― o Las Palmas de Gran Canaria; mientras que las redes suburbanas más importantes se construyeron en Alicante, Pontevedra y Avilés. Caso aparte son la línea de Sodupe a Arceniega o el pintoresco tranvía de Arriondas a Covadonga. Fuera de nuestro análisis quedarán, sin embargo, líneas que, aún poseyendo ciertas características comunes con los tranvías de vapor, eran, en la práctica, auténticos ferrocarriles secundarios. Nos referimos, por ejemplo, a la extensa red del tranvía de vapor del Baix Empordà (Banyoles-Girona-Flassà-Palamós), al Reus-Salou o al Manresa-Berga en Cataluña, al Onda-Grau de Castelló o al ferrocarril Cartagena-Los Blancos. Igualmente, quedan excluidos tranvías para el transporte minero, como los existentes entre Pola de Laviana y Rioseco y entre Santullano y Cabañaquinta, ambos en Asturias. La estructura prevista de la comunicación presenta dos partes claramente diferenciadas: en primer lugar, se hará una breve introducción sobre qué son los tranvías de vapor, así como a la legislación que los regulaba, tema especialmente importante ya que definía unas características comunes a todas las redes existentes (tipo de locomotoras a usar, características de los trazados aprobados, etc.). Y en segundo lugar, y como parte principal de la comunicación, se presenta, a modo de inventario, una relación comentada de las redes existentes en nuestro país, con sus principales datos históricos, cronología, material motor y remolcado, etc.
    • A falta de concluir de manera definitiva el texto sobre los tranvías de vapor de la ciudad de Madrid, se han empezado las pruebas de maquetación del mismo, de cara a su posible publicación. Por el momento, se mantenido el mismo diseño utilizado en el libro dedicado a la ciudad de Barcelona, por tratarse, como se sabe, del segundo volumen de la colección dedicada a los tranvías de vapor en España. Mostramos aquí algunas imágenes del trabajo realizado hasta el momento.

    Prometemos durante este verano seguir actualizando el contenido del blog, esperemos, con mayor frecuencia.

    martes, 30 de agosto de 2011

    Fotografías de los tranvías de Asturias

    En sus interesantísimas aportaciones al foro de debate, Javier Fernández, director del Museo del Ferrocarril de Asturias, incluye algunas fotografías de los tranvías de dicha comunidad pertenecientes al fondo documental del citado Museo. ¡Muchas gracias!

    Desgraciadamente el formato del foro no es el más adecuado para el visionado de imágenes (estoy trabajando en ello), de modo que se ha creído conveniente reproducir aquí las imágenes citadas:


    Tranvía de Laviana a Rioseco ("La Campurra)


    Locomotora carenada del tranvía Santullano - Cabañaquinta de la Sociedad Industrial Asturiana ("El Zurrón")


    Trazado del tranvía de Llovio a Ribadesella